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Cirrosis del hígado

La cirrosis es un daño crónico irreversible del hígado. A menudo no tiene síntomas. El médico la diagnosticará basándose en su historia clínica, un examen físico y análisis de laboratorio.

Síntomas

Los signos y síntomas de la cirrosis pueden abarcar un rango que van desde la ausencia de los mismos (en 10 a 20 por ciento de los pacientes) a una insuficiencia hepática. La cirrosis puede también tener síntomas como ictericia (piel amarillenta), pérdida de peso, dolor abdominal, atrofia testicular (en los hombres), irregularidad menstrual (en las mujeres), inflamación y fluidos abdominales y ensanchamiento de las venas.

Causas

La mayor causa común de la cirrosis es el alcoholismo. El consumo exagerado de alcohol diario ( 32 a 48 oz de cerveza, 4 a 8oz de licor, 16 a 32 oz de vino) durante diez años o más, incrementa las posibilidades de desarrollar cirrosis. Tanto la cantidad de alcohol que beba como el tiempo que lo hace son más importantes que el tipo de alcohol que ingiere. Entre el 5 y 10 por ciento de las personas en los Estados Unidos son alcohólicos. De estos, 10 a 15 por ciento desarrollarán enfermedades hepáticas. La cirrosis también puede ser causada por la ingesta de drogas y toxinas, infecciones, condiciones clínicas hereditarias y enfermedades cardiovasculares. Cerca del 10 por ciento de los casos son de causas desconocidas.

¿Qué es de esperarse en la consulta médica?

El médico tomará nota detalladamente de la historia clínica para diferenciar una enfermedad hepática de otros estados (obesidad, hepatitis, diabetes melitus, obstrucción biliar, drogas tóxicas, infecciones y otros tipos de cirrosis). El médico ordenará un análisis sanguíneo y de las funciones hepáticas completo; además se le puede ordenar una biopsia hepática. Finalmente, si la cirrosis es causada por alcoholismo, se le recomendará detener de modo inmediato la ingesta de alcohol y se le comentará acerca de los riesgos que implica seguir bebiéndolo. Se le puede sugerir recurrir a Alcohólicos Anónimos como un buen lugar para comenzar la rehabilitación.

Opciones de tratamiento

El médico tratará de demorar el progreso de la cirrosis y también tratar cualquier complicación que cause.

Medicamentos

El especialista puede recetar medicamentos para demorar la progresión de la enfermedad, tales como colchicina, diuréticos, neomicina y lactulosa.

Terapias complementarias y alternativas

Tiene mucho para ofrecer en el tratamiento de las enfermedades hepáticas.

Nutrición

Complejo B: B1 ( 50 a 100 mg), B2 (50 mg), B3 (25 mg); B5 (100 mg); B6 ( 50 a 100 mg), B12 ( 100 a 1.000 mcg), folato (400 mcg por día) para reducir las deficiencias comunes en la enfermedad hepática.

Antioxidantes: Vitamina C (1.000 a 3.000 mg por día), vitamina E ( 400 a 800 IU por día) y selenio (200 mcg por día) reducen los efectos tóxicos del alcohol y las drogas y previenen el daño a los tejidos.
Ácidos grasos esenciales son antiinflamatorios; la manipulación dietaria incluye la reducción de grasas animales, el incremento de pescados y nueces. Una mezcla de omega-6 (prímula) y omega-3 (semilla de lino) podrían ser mejores (1 cucharita de aceite por día o 1.000 a 1.500 mg por día)
Colino, lecitina, metionina ( 1 g de cada uno por día) para la absorción de la grasa.
Carnitina (300 mg por día) previene las grasas hepáticas.
Glutahione (500 mg dos veces al día) ayuda a remover el amonio del cerebro, una complicación de la cirrosis.
Vitamina K, necesaria para la coagulación sanguínea; a menudo disminuida por la cirrosis.
Hígado disecado (500 mg tres vece por día) ayuda a proveer los nutrientes que promueven la reparación del hígado.
Restringir la ingesta de proteína a 45 g por día mientras ingiere diariamente un mínimo de 400 g de carbohidratos.
Un cambio de las proteínas animales a proteínas vegetales puede resultar útil.
Hierbas

Como con cualquier terapia, es importante trabajar con su médico acerca del problema diagnosticado antes de iniciar algún tratamiento. Las hierbas pueden ser utilizadas como extractos deshidratados (cápsulas, polvos, tés), gliceritas (extracto de glicerina), o tinturas (extractos de alcohol). A menos que se indique otra cosa, los tés deben ser preparados con 1 cucharita de hierba por taza de agua caliente. Cubierto, dejar macerar de 5 a 10 minutos para hojas y flores y de 10 a 20 minutos para las raíces. Beba 2 a 4 tazas por día.

Debido a las altas dosis requeridas y la necesidad de evitar el alcohol, se sugiere las siguientes hierbas en polvo.

Cardo mariano ( Sylibum marianum ): 100 mg tres veces por día previene el daño del radical libre en el hígado.

Agracejo ( Berberis vulgaris ): 250 a 500 mg por día corrige las anormalidades metabólicas en el hígado, por cirrosis.
Uncaria tormentosa ( Uncaria gambia ): 400 mg tres veces por día, es antioxidante, antiviral y ayuda a regenerar el tejido hepático.
Homeopatía

La homeopatía puede ser muy útil como terapia de apoyo.

Medicina Física

Aceite de ricino envasado: Utilizado externamente, el aceite de ricino es un poderoso antiinflamatorio. Aplique el aceite directamente sobre la piel, cubra con un paño suave (por ejemplo, una franela) y un envoltorio plástico. Coloque una fuente de calor (una botella de agua caliente o una almohadilla caliente) sobre el envase y déjela asentada de 30 a 60 minutos. Para mejores resultados, úselo por tres días consecutivos. Aplique el envase sobre el hígado. Un estudio preliminar demuestra el realce inmunológico en pacientes saludables; fue históricamente utilizado para estimular la función hepática.

Acupuntura

Puede resulta útil para aliviar síntomas e incrementar la función fisiológica.

Masajes

Puede ayudar a aliviar el estrés y la congestión linfática.

Procedimientos

Su médico supervisará y dirigirá su tratamiento durante un largo período ya que la cirrosis puede tener serias complicaciones e incluso puede amenazar la vida misma. Particularmente si continúa bebiendo.

Recomendaciones

Sobrevivir y controlar la cirrosis es posible, especialmente con el tratamiento apropiado. El médico será cuidadoso al momento de recetar medicamentos si padece cirrosis ya que algunos pueden provocar complicaciones en aquellas personas con el hígado delicado.