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Deidroepiandrosterona (DHEA) |
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La deidroepiandrosterona (DHEA) es el más abundante andrógeno (una hormona esteroide masculina) secretado por las glándulas adrenalinas y a un cierto grado por los ovarios y testas. Es un precursor para otras hormonas esteroides, tales como la testosterona y el estrógeno. El punto culminante de los niveles de DHEA ocurre a los 25 años de edad. Hacia los 80 años, los niveles de DHEA disminuyen de 10 a 20 por ciento del pico de nivel alcanzado. La DHEA ha sido descrita como una hormona antienvejecimiento debido a las deficiencias que la edad madura provoca que los individuos sean más susceptibles al cáncer de pecho, próstata y vejiga; alterosclerosis, alta presión; enfermedades autoinmunes (por ejemplo, diabetes, lupus herimatoso, artritis reumatoidea; osteoporosis; colesterol elevado; obesidad; problemas de memoria; fatiga crónica; y otras manifestaciones del envejecimiento. Los individuos mayores con altos niveles de DHEA están a menudo en mejor estado que aquéllos con niveles más bajos. Por tanto, los dos factores más importantes asociados al DHEA son los que declinan con la edad cuya carencia genera varias enfermedades.
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Usos |
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Enfermedad del corazón.
En un estudio, hombres
saludables con bajos niveles de
DHEA tenían tres veces
más posibilidades de morir
de enfermedades cardíacas
que aquéllos con altos
niveles de DHEA. |
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Envejecimiento.
Se han vistos importantes cambios
positivos (por ejemplo, menor desgaste
muscular, menos pérdida en
la memoria, mejoramiento del humor
y la energía) en algunos
adultos mayores a quienes se le
suministraron DHEA, pero se necesitan
aun más ensayos para determinar
el grado de asociación. |
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Osteoporosis.
El DHEA incrementa la masa ósea
en mujeres es período postmenopáusico.
De todos modos, la suplementación
no es recomendada hasta que se realicen
más ensayos. |
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Enfermedades
autoinmunes. Bajos niveles de DHEA
fueron encontrados en pacientes
con enfermedades autoinmunes (por
ejemplo, lupus erimatoso, artritis
reumatoidea, esclerosis múltiple,
colitis ulcerativa, SIDA). Los suplementos
de DHEA en pacientes con enfermedades
autoinmunes mejoraron su vigor y
en general su bienestar. En particular,
los pacientes con lupus tratados
con DHEA mostraron mejoras en la
función renal. |
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Depresión.
El DHEA ha sido utilizado experimentalmente
en pacientes depresivos quienes
mostraron mejorías tanto
en la depresión como en la
memoria. |
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SIDA.
El tratamiento con DHEA en personas
con SIDA son promisorios debido
a que los bajos niveles de DHEA
han sido asociados a la disminución
de la función inmune. De
todos modos, los ensayos clínicos
controlados no han sido conducidos
a investigar esta hipótesis.
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Fortalecimiento
en el desempeño. Debido a
que se cree que el DHEA puede reconstruir
masa muscular, reducir la grasa
y reducir el tiempo de recuperación
de una herida, esto es común
en los atletas. De todos modos,
son necesarios los estudios en humanos
para verificar éstas aseveraciones.
El DHEA es también utilizado
para fortalecer el desempeño
sexual. |
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 Suplementos |
La mayoría del DHEA en el mercado está fabricado en laboratorios de esteroles (especialmente diosgenin) extraídos de ñame silvestre encontrado en México.
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 Otros suplementos |
Algunos extractos de ñame silvestre se comercializan como "DHEA natural". Hay quienes creen que el cuerpo puede convertir estos extractos de disogenin en DHEA. De todos modos, debido a que la transformación de diosgenin en DHEA provoca varias reacciones químicas lo que hace imposible que el cuerpo pueda generar esta transformación.
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 Ingesta |
El DHEA está disponible en cápsulas, goma de mascar y gotas que se colocan debajo de la lengua. Es recomendable ingerir únicamente DHEA de "grado farmacéutico".
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 Precauciones |
Las altas dosis de DHEA pueden inhibir la habilidad natural del cuerpo para sintetizar el DHEA y puede ser tóxico para las células del hígado. Debido a que el DHEA incrementa la producción de testosterona, la hormona masculina; las mujeres deben estar atentas a cualquier signo de masculinización (por ejemplo, pérdida del cabello, crecimiento del vello facial, incremento del peso en la zona de la cintura, o acné), y los hombres deberían estar también atentos al exceso de testosterona ( por ejemplo, falla prostática, agresividad sexual, tendencias agresivas, alopecia, y alta presión).
Debido a que el DHEA es un precursor de estrógeno y testosterona, los pacientes con cáncer estimulados por hormonas (por ejemplo, pecho, próstata, ovario, testicular) deben evitar el DHEA.
El DHEA no es recomendado para personas menores de 40 años de edad, a menos que se reconozca fehacientemente que los niveles de DHEA sean bajos (menos de 130 mg/dL en mujeres y menos de 180 mg/dL en los hombres).
El Comité Olímpico Internacional y la Liga Nacional de Fútbol recientemente prohibieron la utilización del DHEA en atletas debido a que sus efectos son muy parecidos a los de los esteroides anabólicos.
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 Interacciones posibles |
Un estudio ha indicado que la vitamina E puede proteger contra daños degenerativos potenciales para el hígado asociados con el tratamiento con DHEA. El alcohol puede incrementar los efectos del DHEA.
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